• Gustavo Yarroch

Armani y los Superclásicos, una sociedad que a River le genera sonrisas

Actualizado: mar 13

Desde la llegada del arquero en enero de 2018, el equipo de Núñez tuvo un saldo muy favorable en los enfrentamientos ante Boca. ¿Por qué su presencia es fundamental para el conjunto "millonario"?


Tras el intento frustrado para sumarlo a mediados de 2016, cuando se marchó Marcelo Barovero, la llegada de Franco Armani en enero de 2018 le aportó a River la seguridad que tanto necesitaba el arco para que el equipo pudiera soñar con más títulos. Aunque Augusto Batalla, Germán Lux y Enrique Bologna formaron parte del proceso tanto en la Recopa Sudamericana 2016 como en la Copa Argentina 2016 y 2017, Marcelo Gallardo precisaba un arquero de jerarquía, alguien que estuviera listo para ponerse el buzo sin adaptación previa.


A diferencia de otros puestos, el arquero no requiere de acoplarse al funcionamiento colectivo para atacar y defender, sino que le basta con entenderse con los defensores en acciones puntuales. Por eso Armani rápidamente se asentó, rindió en los primeros partidos y en apenas dos meses tuvo su primer desafío fuerte: la Supercopa Argentina contra Boca.


Aunque las luces se depositaron en Gonzalo Martínez e Ignacio Scocco, autores de los goles del 2-0 en Mendoza, Armani fue vital para sostener la ventaja parcial gracias a sus atajadas. Desde ahí comenzó a mostrar seriamente que estaba hecho para el arco de River. Y lo ratificó con una racha de 965 minutos sin recibir goles en el torneo local, marca que superó en el ámbito doméstico a la que ostentaba en el club nada menos que Amadeo Carrizo.


LA LLAVE DE RIVER EN LA COPA ARGENTINA Y CUÁNDO PODRÍA DARSE OTRO SUPERCLÁSICO


Además de su gran registro en la Superliga, el ex-Atlético Nacional también se convirtió en una muralla cuando le tocó actuar por la Copa Libertadores, certamen que había ganado en 2016 para el conjunto colombiano. Clave con sus intervenciones ante Racing, Independiente y Gremio, así como en determinados momentos del Superclásico que River ganó 2-0 en la Bombonera, le llegó el reto más importante de su carrera y la de todo Núñez: la final frente a Boca.


Si bien Armani no pudo evitar los goles de Ramón "Wanchope" Ábila y Darío Benedetto, a este último le negó el grito sobre el final del partido en el 2-2 de la ida. Esa tapada tuvo un valor incalculable porque permitió que River quedara a tiro del título en la revancha. Pese a que no pudo darse el festejo en el estadio Monumental, el "Pulpo", como lo apodan sus compañeros del equipo "millonario", se hizo gigante durante el segundo tiempo suplementario en Madrid para brindar la seguridad necesaria.


Con Armani entre los tres palos, River se acostumbró a celebrar frente a Boca. Luego de la gloria en el estadio Santiago Bernabéu, mantuvo el cero cuando los viejos adversarios se reencontraron en el Monumental por el campeonato local. Repitió en la semifinal de ida correspondiente a la Libertadores y más allá de perder por primera vez un Superclásico en el compromiso de vuelta por 1-0, fue decisivo para lograr la clasificación a otra final de América.


El último duelo contra Boca no tuvo la mejor versión de Armani en el 2-2, pero los números reflejan que para River la sociedad con el arquero es una máquina de generar sonrisas. No sólo porque ya obtuvo cinco títulos con el plantel que dirige Gallardo, sino porque además en el Superclásico su balance es positivo, debido a que consiguió cuatro triunfos, tres empates y apenas sufrió una derrota que a River no le hizo daño.





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