• Gustavo Yarroch

En su versión más determinante, Messi vuelve a encarnar la principal esperanza de Argentina

La principal figura del fútbol mundial atraviesa un presente espectacular en la Selección y sueña con romper la racha de 28 años sin títulos de la Mayor. Qué números avalan la enorme ilusión.

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Está cómodo y feliz. A los 34 años, consciente de que su carrera entró en la denominada curva descendente, Lionel Messi no exhibe preocupaciones ni presiones. Por el contrario, mientras la renovación de contrato con el Barcelona sigue siendo un auténtico interrogante, atraviesa su versión acaso más determinante con la Selección Argentina desde su estreno contra Hungría, el 17 de agosto de 2005.


Más allá de que los nueve antecedentes en competencias oficiales con la Mayor arrojan un balance negativo al no haber obtenido títulos, el capitán de la Selección encontró no sólo la madurez necesaria para comprender el juego en todas sus facetas, sino también la regularidad en su esplendor que tanto pretendía vistiendo la camiseta celeste y blanca.


Con cuatro goles e igual cantidad de asistencias en la Copa América actual, Messi encarna la principal esperanza de Argentina en el camino a una vuelta olímpica que resulta esquiva desde la conquista continental de Ecuador 1993. Ensamblado en la estructura de un equipo que no depende exclusivamente de él para tener un funcionamiento colectivo, pero que a la vez lo tiene como la carta de mayor poder desequilibrante, ofrece un rendimiento superior a certámenes pasados.


El registro indica que el primer torneo de Messi con la Mayor fue nada menos que el Mundial de Alemania 2006, con un gol, una asistencia y el inexorable recuerdo suyo como suplente en la eliminación por penales frente al dueño de casa. Al año siguiente, bajo la conducción de Alfio Basile, fue subcampeón de la Copa América en Venezuela, donde anotó dos tantos y dio un pase gol.


Sin gritos en Sudáfrica 2010, en la Selección que tenía como técnico a Diego Maradona y fue vapuleada por Alemania, Messi se lució desde el aporte entre líneas: dio tres asistencias. En 2011, fue parte de una versión opaca de Argentina, sin goles y con apenas una asistencia en la Copa América que tuvo como local a la Albiceleste, eliminada por penales ante Uruguay en cuartos de final.


Brasil 2014 dejó un grato recuerdo de Messi pese a la frustración que significó la final perdida con ese cuco llamado Alemania. Cuatro goles y una asistencia registró el número diez, quien en Chile 2015 y Estados Unidos 2016 sufrió la frustración de dos subcampeonatos pese a que se brindó con seis tantos y siete pases gol sumando ambas ediciones de la Copa América.


El cuarto Mundial de Messi reflejó otro capítulo de tristeza con los problemas diarios de convivencia entre el plantel y el cuerpo técnico, dejando la inevitable consecuencia de una eliminación inmediata, atenuada por el rival: Francia, ganadora del certamen, en octavos de final. Hubo un gol y dos asistencias del rosarino en cuatro presentaciones.


Ahora, luego de un tanto y un pase gol en la Copa América de Brasil 2019, Messi sueña con ponerle punto final a esa suerte de maleficio deportivo que son los 28 años sin títulos y que representan una mochila pesada para la Selección. El estadio Maracaná albergará la final del próximo sábado, un escenario ideal para sepultar esa racha. Antes estará la semifinal de esta noche a las 22 contra Colombia, penúltimo obstáculo en el recorrido a la gloria que anhelan Messi, sus compañeros y todo un país.


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