• Gustavo Yarroch

Por qué River no sintió el extenso parate

Las razones que fueron determinantes para que el equipo de Marcelo Gallardo pudiera sumar un punto valioso en Brasil. Desde el compromiso del plantel hasta una preparación minuciosa.


River jugó como si la pandemia y sus derivados negativos para los equipos no existieran. Estuvo muy a la altura de las circunstancias en Brasil, un territorio que históricamente le resultaba adverso hasta la asunción de Marcelo Gallardo como técnico. Lejos de verse superado o sufrir en demasía, jugó bien, impuso condiciones en distintos momentos y se llevó un punto muy valioso en la lucha por la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores.


"Cualquiera de los equipos argentinos va a presentar pelea, después veremos cuáles son las posibilidades reales", advirtió el técnico, el martes pasado, tras 90 días de silencio públicamente. Y estuvo acertado porque no sólo River demostró que estaba listo para dar pelea, sino que además Defensa y Justicia y Boca ganaron sus respectivos compromisos. Si bien es cierto que Racing y Tigre perdieron, el balance fue de siete puntos sobre doce posibles luego de un parate de seis meses, sin competencia oficial ni amistosos previos.


¿Por qué River no exhibió problemas en el estadio Morumbí? Aunque el desgaste físico representaba una enorme inquietud sumado a la parte futbolística, teniendo en cuenta que no había parámetros para saber cuál sería la respuesta, la planificación realizada por el cuerpo técnico y el compromiso de los jugadores resultó fundamental para que la cuarentena y el inicio tardío de los entrenamientos no quedaran expuestos.


BRITO DIO PRECISIONES SOBRE LAS OBRAS EN EL MONUMENTAL Y LA DEUDA CON EL PLANTEL


River comenzó la preparación en conjunto el lunes 10 de agosto, pero los futbolistas siempre cumplieron al pie de la letra la rutina que les proporcionaron los preparadores físicos previamente. A eso hay que agregarle que la mayoría contó con espacios amplios en patios, terrazas y jardines, de manera tal que pudieron llevar a cabo determinados ejercicios exigentes. Incluso, Franco Armani decidió mudarse para optimizar sus trabajos.


Ningún jugador de River se dejó estar. En el cuerpo técnico quedaron muy satisfechos porque hubo mucha responsabilidad individual tanto en la alimentación como en la distribución de cargas, a falta de controles exhaustivos. Ese profesionalismo del plantel se vio reflejado ayer en San Pablo, donde el 2-2 fue positivo para el conjunto de Núñez más allá de que la victoria se le escapó por menos de diez minutos. Jamás tuvo flaquezas en cuanto a despliegue y esfuerzo. La única problemática fue en algunas acciones individuales con dificultades eventuales para controlar la pelota o con algunos pases. Nada ajeno a lo que puede ocurrir en una situación normal.


Más allá de la ausencia de suficientes prácticas y con una pretemporada de tiempo escaso en relación con las necesidades de la alta competencia luego de un parate inédito para River desde la implementación del profesionalismo en 1931, las ideas claras sirvieron en función de la organización táctica. Las premisas básicas -orden para defender, movilidad para atacar y fortaleza mental tanto en la adversidad como a la hora de recuperar la pelota- de Gallardo reemplazaron los obstáculos y mantuvieron a River con la autoridad y la personalidad de siempre, independientemente de la cancha donde le toque jugar.


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