• Gustavo Yarroch

Por qué River perdió solidez defensiva y cuántos partidos lleva sin terminar con la valla invicta

El equipo que dirige Marcelo Gallardo se transformó en un conjunto frágil y arrastra una extensa racha recibiendo goles. Las razones de un problema de arrastre.


River se volvió un equipo vulnerable, de mandíbula frágil. Le marcan goles con bastante facilidad. Más allá de los méritos rivales, el conjunto que dirige Marcelo Gallardo perdió solidez defensiva y no logra consolidar un funcionamiento para reducir el margen de error.


Hay un dato que resume buena parte de la problemática mencionada: River lleva siete presentaciones consecutivas recibiendo goles. Tras empatar 0-0 contra Independiente Santa Fe (Colombia) en Paraguay, el 6 de mayo pasado, sufrió diez tantos en esos siete encuentros, una cifra preocupante para las aspiraciones de cualquier club que pretenda levantar la Copa Libertadores.


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Este año, apenas nueve veces el arco de River terminó en cero al cabo de 29 compromisos oficiales sumando todas las competencias locales e internacionales. Lejos de la fortaleza que exhibía en otras épocas y sin la contundencia necesaria para maquillar el déficit que padece atrás, tampoco hay un rendimiento colectivo que se caracterice por la regularidad ni tampoco por la intensidad.


La presión alta no surte efecto al haber una tarea que no consigue la cohesión imprescindible para ejecutar ese plan. Los volantes no tienen la cuota necesaria de recuperación y, al mismo tiempo, carecen de llegada al gol. Semejante combo genera que los adversarios de turno superen con cierta facilidad las primeras dos líneas de presión y tengan mayores chances de vulnerar a una defensa de River que está padeciendo ataques con excesiva claridad.


En ese contexto, a un día de la revancha ante Argentinos Juniors por un lugar en los cuartos de final de la Libertadores, Gallardo no descarta la posibilidad de utilizar una línea de tres marcadores centrales para conformar un fondo compuesto por cinco jugadores a la hora del retroceso. Además, al actuar en un campo de juego con menor amplitud que la media, es más fácil cubrir el ancho y soltar a los laterales en la fase ofensiva.


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