• Gustavo Yarroch

Seis años de Gallardo: un recorrido en el que logró casi todo y cambió la historia de River

Este sábado se cumple un nuevo aniversario de la asunción oficial del técnico más ganador de la historia del club de Núñez. Hitos y números que resumen un ciclo increíble.


Marcelo Gallardo generó una revolución en River. Con ideas claras, liderazgo y un conocimiento profundo para estar listo ante cada desafío, y acompañado de un cuerpo técnico a la altura de sus exigencias, logró potenciar al plantel que había salido campeón con Ramón Díaz. Pese a que había incertidumbre en torno a su arribo, teniendo en cuenta que llevaba dos años sin dirigir luego de su experiencia en Nacional de Montevideo, superó cualquier expectativa y se transformó no sólo en el entrenador más ganador del club de Núñez, sino también en uno de los máximos ídolos para los hinchas.


El 6 de junio de 2014 fue la conferencia de prensa en la que el "Muñeco" asumió y dejó sentadas las bases que lo llevarían al Olimpo riverplatense. "Hay que fortalecer lo que se logró. River va a volver a recuperar parte de su historia jugando la Libertadores. Eso a todos los hinchas nos llena de ilusión y nos genera expectativa. Trabajaremos en no conformarnos con lo logrado. Es atípico tomar las riendas de un equipo campeón. Genera más ilusión. Necesitás potenciarlo. El equipo no se puede conformar con lo que se ha logrado", advirtió. Y cumplió con creces.


Tras una pretemporada extensa en Sunrise, en las afueras de Miami, River fue una máquina en el primer semestre del ciclo Gallardo. Campeón invicto de la Copa Sudamericana y segundo en el Torneo de Transición 2014 que se le escapó sobre el final a manos de Racing, tuvo como mayor éxito haber eliminado a Boca en las semifinales del certamen internacional. El 1-0 con el golazo de Leonardo Pisculichi y el penal atajado por Marcelo Barovero a Emmanuel Gigliotti marcaron un auténtico quiebre en la historia del Superclásico.


El año siguiente fue mejor para River en general y para Gallardo en particular: ganó la Recopa por primera vez (ante San Lorenzo), volvió a dejar a Boca en el camino en la tristemente célebre serie del gas pimienta en la Bombonera y se consagró campeón de la Copa Libertadores tras 19 años. No fue producto de una racha ni nada por el estilo: el trabajo 100% profesional dio sus frutos. Gracias a una enorme solidez defensiva en las instancias decisivas y a la unión del grupo, al brillo del semestre anterior le agregó mentalidad copera. De yapa, levantó la Suruga Bank ante el Gamba Osaka, en Japón, seis días después de conquistar América.


Debilitado en el Mundial de Clubes, River perdió de manera categórica frente al Barcelona en la final, por 3 a 0. Muchos pensaron que era el cierre del ciclo. Pero Gallardo siguió en el cargo y en 2016 tuvo que rearmar el plantel. Fue un año irregular, aunque terminó siendo positivo porque nuevamente se quedó con la Recopa y dio la vuelta olímpica en la Copa Argentina contra Rosario Central. El técnico pensó en irse. Estuvo cerca, pero decidió quedarse. El 2017 fue extraño: amagó con arraebatarle el torneo local a Boca, quedó afuera de manera increíble en las semifinales de la Libertadores frente a Lanús y debió conformarse con una Copa Argentina en la que pasó de ser consuelo a trampolín, tras vencer en la final a Atlético Tucumán.


Gracias a ese bicampeonato, River se reinventó. Cuando 2018 puso en jaque la situación de Gallardo por un comienzo muy malo, llegó la Supercopa Argentina, una final que disputó ante Boca gracias a la Copa Argentina ganada en 2017. Golpeado en la antesala y con un rendimiento futbolístico alarmante, reaccionó frente a su máximo rival, al que venció 2-0 en Mendoza, y levantó una deuda: ganarle una final para estar a mano en ese rubro.


Con esa satisfacción, 2018 ya era un año positivo, aunque nadie imaginaba lo que el "Muñeco" estaba por conseguir. Otra vez armó un equipo fortísimo. Reunió la solidez de 2015 con momentos de alto vuelo. La consecuencia fue alcanzar la gloria máxima al vencer a Boca en la final de la Copa Libertadores, en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid. Y acá hay que detenerse: a los méritos lógicos por la magnitud de la competencia, la instancia y el rival, hay que sumarle el hecho de haber perdido la localía y sobreponerse a muchos obstáculos fuera de lo común. Una hazaña que tuvo como autor intelectual a Gallardo. En el Mundial de Clubes de Emiratos Arabes, el equipo cayó por penales ante Al Ain y se quedó con las ganas de jugar la final ante el Real Madrid.


Lejos de relajarse o de pensar en marcharse tras el broche de oro de Madrid, Gallardo eligió ir por más. Obtuvo la Recopa, volvió a dejar a Boca en el camino al eliminarlo en las semifinales de la Libertadores y apenas cinco minutos lo privaron de ser bicampeón de América ante Flamengo y lograr la tercera conquista en un lapso de apenas cuatro años. Sin embargo, ganó la Copa Argentina frente a Central Córdoba de Santiago del Estero y cerró 2019 con otra sonrisa.


Ahora 2020 amenaza con ser su primer año sin títulos como consecuencia del calendario, luego de que la Superliga se le escapara en la última fecha y quedara en las manos de Boca. Y aunque el futuro es una incógnita absoluta, el "Muñeco" sigue siendo el principal motivo de ilusión constante para los hinchas "millonarios", quienes preparan una estatua para inmortalizar la obra del hombre que cambió la historia de River: 295 partidos oficiales, 61% de efectividad, 11 títulos y cinco mano a mano ganados contra el rival de toda la vida, incluidas dos finales.


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